Construyendo la Escuela de Fe Cristiana y Liderazgo en Etapas

Y Abram viajó por etapas hacia el Negeb.
Éxodo 12:9

A veces, Dios nos pone tareas y viajes significativos. Construir la Escuela de Fe Cristiana y Liderazgo es lo suficientemente significativo como para que, como el viaje de Abram y Sarai a una nueva vida en un nuevo lugar, debe ser tomado por etapas. Comenzamos en serio en enero cuando la diócesis lanzó oficialmente el plan estratégico para 2025 con la misión de “atraer a la gente a Jesús y encarnar su amor por el mundo equipando comunidades de fe, promoviendo el crecimiento espiritual y luchando por la justicia”. Fijamos nuestra mirada en lo que hemos discernido como el futuro preferido de Dios para nosotros, centrándonos en tres áreas interrelacionadas: revitalización, formación y justicia.

En febrero, organizamos una sesión de escucha con líderes diocesanos, que ofreció claridad sobre el propósito de la Escuela y un camino a seguir. En marzo, fui contratada como Misionera Especial para la Escuela de Formación Cristiana. Incluso antes de comenzar oficialmente, el personal diocesano y yo comenzamos a trabajar de cerca en unos pocos proyectos – primero, escribiendo un proyecto para someter a la Fundación Lilly de Congregaciones Florecientes de $1 millón y segundo, tomando los primeros pasos para aclarar la misión, estructura, y ofertas iniciales de la Escuela. Si se otorga, el financiamiento de Lilly se hará cargo de los recursos para un programa riguroso e intencional de cinco años para que las congregaciones aprendan, innoven y fortalezcan sus ministerios. Escucharemos sobre su estado a finales del otoño.

La formación ha sido una parte constante de la vida de la Diócesis, reflejada en diversos ofrecimientos a lo largo de los años. La declaración de la misión de trabajo de la Escuela: “inspirar, equipar y empoderar a los laicos y al clero para que se den cuenta de la llamada de Dios en sus vidas y en la vida de las comunidades de fe” continúa este ministerio. Concebimos dos partes para la escuela:

  1. Liderazgo transformador–formar líderes–con ofertas formativas en finanzas y administración, evangelización, formación cristiana, liturgia y música, y justicia; 
  2. Catalizadores del discipulado–formación de fe–en las áreas de enseñanza práctica, disciplinas espirituales, ministerio bautismal, relaciones providenciales, circunstancias fundamentales.

Los ofrecimientos incluirán talleres web, compendios de herramientas, listas de reproducción y mapas de aprendizaje, ricos en recursos y oportunidades para aprender, practicar y conectarse con sus compañeros. 

Nuestro siguiente paso es planificar un lanzamiento lento de la Escuela este otoño con ofertas seleccionadas que equipan a los líderes y profundizan la fe. Estamos encantados de compartir esta lista de talleres y herramientas en la edición del 3 de septiembre del Boletín.

Cuando lancemos formalmente la Escuela en otoño de 2021, tendremos en su lugar las estructuras más permanentes necesarias para apoyar un conjunto completo de ofertas formativas con una marca identificable. Este otoño, ese trabajo de construcción incluye identificar valores fundamentales, diseñar un logo y elegir una plataforma de aprendizaje. Esta infraestructura apoyará el aprendizaje con oportunidades para practicar, colaborar y desarrollar relaciones entre pares alrededor de los temas para que nuestras congregaciones prosperen en la fe y el ministerio.

Una de las tareas inmediatas de la Escuela es crear un camino de discipulado que identifique las prácticas cristianas que nos arraiguen en el camino del amor de Jesús. Hemos comenzado una conversación con los líderes diocesanos para construir este camino con el objetivo de compartirlo ampliamente este noviembre. Creemos que esta herramienta ayudará a las congregaciones a ofrecer y comunicar oportunidades para que los miembros crezcan en fe. Convertirse en un seguidor de Jesús requiere práctica intencional. El objetivo final de la Escuela es crear espacios y oportunidades para que los individuos emprendan esa práctica y desarrollen el movimiento Jesús.

Me uno al personal de EDOW con un corazón agradecido, y estoy particularmente agradecida de que el viaje de construir la Escuela esté comenzando dentro de la visión más amplia del plan estratégico que incluye metas de revitalizar congregaciones y buscar equidad y justicia. Estos compromisos se integrarán en el ADN de la Escuela.

La Rvda. Jenifer Gamber
Misionera Especial para la Escuela de Fe Cristiano y Liderazgo

Revitalización de nuestras Iglesias: Ministerios de bienvienda y conexión

A principios de 2020 lanzamos el Plan Estratégico en nuestra convención anual. En el lanzamiento se incluyó una lista de tres objetivos medibles, vinculados a las tres áreas de enfoque del plan, que se nos ha propuesto priorizar durante los primeros doce meses del plan. Bajo revitalización de la Iglesia, el objetivo es proporcionar evaluaciones de salud de la iglesia y estrategias de revitalización, e introducir a diez congregaciones representativas. Poco después de la Convención, reunimos a líderes y feligreses de toda nuestra diócesis con el propósito de identificar los signos vitales de la salud parroquial y las variables concretas detrás de esos signos vitales en nuestro contexto aquí en la Diócesis de Washington.

Febrero fue un mes ajetreado de reuniones y para cosechar nuestra sabiduría colectiva. Después de muchas discusiones llenas de gracia, el equipo de revitalización discernió siete signos vitales y una lista de variables concretas. Marzo nos trajo una interrupción, una pandemia que ha cambiado la forma en que lo hacemos casi todo en la vida cotidiana y comunitaria. Sin embargo, incluso cuando la diócesis respondió a la crisis en nuestro medio, el equipo mantuvo reafirmando esos signos vitales y probando las variables, observando y probando cómo podrían funcionar en estos días inesperados de pandemia.

El personal diocesano se reunió a principios de julio para revisar dónde nos encontramos con nuestros primeros objetivos de doce meses y para crear un nuevo conjunto de metas, a corto plazo para el otoño y a largo plazo para el próximo año. Como resultado, el Equipo de Revitalización está haciendo los refinamientos finales a los signos vitales y variables antes de compartirlos con la diócesis más amplia. ¡Esté atento al paquete de señales vitales y variables que serán compartidas dentro de un mes, más o menos!

Un signo vital que nuestra sabiduría colectiva identificó es que las iglesias saludables y en crecimiento tienen sólidos ministerios de bienvenida y conexión. Este signo vital habla de que una parroquia es estratégica sobre cómo dar la bienvenida a los nuevos huéspedes y ayudarlos a conectarse con los próximos pasos como oportunidades de ministerio, grupos pequeños y comunicaciones parroquiales. Para que una parroquia pueda medir lo bien que están haciendo con este signo vital, podemos buscar cosas medibles como qué porcentaje de feligreses están activos en dar la bienvenida a nuevas personas, y si la base de datos de nuevos contactos está creciendo. Este signo vital tiene todo que ver con la planificación de nuestras acciones con relación a los huéspedes por primera vez y a como traerlos de vuelta para más.

Hay un valor real en reconocer que todos compartimos este trabajo de acogida y conexión, tanto laicos como clero. Al pensar en esto en su propia parroquia, podría preguntar: “¿Quién está hablando de esto y planificando estratégicamente nuestros esfuerzos de bienvenida?” O “¿Qué pasos próximos e identificables ofrecemos y qué invitaciones estamos preparados para hacer a nuevas personas?” Tener tanto de nuestra adoración y ministerios en línea hoy  agrega una nueva dimensión a hacer este tipo de conexiones vitales. Como paso inicial, estamos organizando dos discusiones de 90 minutos el 12 y 19 de agosto sobre la bienvenida y la conexión de los ministerios con un enfoque especial en cómo los hacemos en línea. Obtenga más información sobre los debates y regístrese aquí.

En estos días de pandemia, hemos visto a líderes laicos y ministros que están dando pasos para asegurarnos de que nuestros contactos pastorales están ocurriendo y ofreciendo habilidades técnicas y talentos para nuestros desafíos en línea. Es una tendencia que puede expandir exponencialmente el alcance y el impacto de una parroquia. Esto es algo tan emocionante para nuestras parroquias. Como alguien relativamente nuevo en la diócesis, me encantaría charlar, tomar un café virtual, juntar tus pensamientos y soñar. Espero verte pronto.

El Rvdo. Todd Thomas
Misionero para la Revitalización y Ministerio de Jóvenes Adultos

Faithfulness in Contingency

Jesus put before the crowd another parable: “The kingdom of heaven may be compared to someone who sowed good seed in his field; but while everybody was asleep, an enemy came and sowed weeds among the wheat, and then went away.”
Matthew 13:24-35

All summer I’ve been thinking about the power of decisive moments, those times when we actively choose to be brave. We all want to be brave when it counts, to be one who steps up, leans in, does the right thing when it matters most. While we rarely know in advance when such courage is required of us, when we look back on the moments that defined us, we realize that they are not isolated events. There are often long seasons of preparation beforehand and equally important moments that follow. Nor can we always trust our perceptions of what’s decisive and what’s not, for those perceptions are astonishingly fluid. 

A wise bishop once told me that his motto in life was you never can tell. It was his way of reminding himself not to judge a given situation by how he felt or what he thought at the time. First impressions are often wrong. The seemingly best of circumstances may not turn out to be so. What initially looks like a disaster may, in the long run, work out for the best. Likewise, with our decisive moments. We don’t know, in the end, how decisive they’ll turn out to be, or which decisions are, in fact, the decisive ones.

In church this Sunday, we’ll hear Jesus tell a parable about weeds and wheat growing together. It’s easy to mistake one for the other, he says. Best let them be until the harvest. In other words, don’t rush to judgement. Your perceptions of reality can change. You never can tell. 

Human beings are unique in our capacity to interpret events and circumstances through more than one lens. Our inner landscape of self-awareness is also subject to change. Sometimes those changes are gradual. Other times they’re sudden and dramatic. We speak of a light bulb going off or a veil being lifted to describe the experience of revelation–seeing something we didn’t see before that had been there all along. Sometimes our shift in awareness is a source of liberation. It can also be a source of shame and need for reckoning. 

When this shift happens in our individual lives, it’s dramatic enough. But when it happens for us collectively, the world seems to spin faster. Things that were once impossible to consider begin happening at warp speed. 

This summer, surely the most decisive in recent memory, it seems that we are experiencing the possibility of a collective shift in the way we see ourselves and our understanding of what must change. Our sense or urgency is rising, as are our expectations, anxieties, and fears of disappointment. Our collective perceptions of what’s needed or possible are also changing, sometimes overnight. 

Thus we find ourselves wanting to speak truth, and we must, while remembering that our understanding of what is true and what is needed is limited by our perceptions and subject to change. We find ourselves wanting to be brave, and we must, while realizing that as we step up to the plate, we’ll miss more balls than we hit.

But here is a surprising truth: acceptance of our imperfect perceptions, incomplete understandings, and woefully inadequate actions can be paradoxically empowering. 

For when a decisive moment comes in the midst of such a whirlwind and we feel called to act with courage, we do so trusting less in ourselves than in the Spirit that’s compelling us forward. We don’t have to be perfect, which is a good thing, because we won’t be. We don’t have to take on the entire world; only our corner of it. And we’ll never know the ultimate significance of our words and action, if we’ll turn out to be among the weeds or the wheat. “But what a relief it can be to accept contingency,” writes the poet Christian Wiman, “to meet God right here in the havoc of change.” (1) 

Threshold is a word I often hear to describe the moment we’re in, to convey the possibility of crossing over from one reality to the next. We are collectively focused as never before on “the two pandemics,”–the biological pandemic of COVID-19 and the sociological pandemic of white supremacy that has plagued this nation since its inception and lives to this day. 

Surely the Holy Spirit is stirring among us and calling us to be brave. I also feel and see in others a desire to do our part. If this is, indeed, a decisive moment for change in our nation, we want to help cross the threshold and realize dreams for equity and justice so long denied. 

The truth is we don’t yet know if this will be the time, whether we are ready and willing to make the kinds of changes we desperately need. We don’t know whether our efforts will bear fruit. We cannot tell. 

But we do know this: wherever we are in the continuum of change, there are ways to be faithful to the dream God has entrusted to us. Whether this is the turning point or yet another season of disappointment; whether we are successful today or whether we fail, we can do what God asks of us. We can do our part–faithfully, imperfectly, in an ever-changing world in which we, too, are being changed. 

~~~

(1) Christian Wiman, My Bright Abyss: Meditation of a Modern Believer (New York: Ferrar, Straus, and Giroux, 2013), p. 17.  

Staff Transitions

July is a time of transition among the diocesan staff.  

The Rev. Daryl Lobban, who first came to us as Missioner for Communications in 2018 and this year moved to serve as Missioner for Advocacy and Justice, has accepted the position of National Director of Strategic Partnerships at One America Movement, an organization dedicated to building societal resilience to polarization. It’s mission is “to bring people together across political, racial, and religious divides to work together to address issues in communities across the country.” While we’re sad to see Daryl go, we’re thrilled for him and those he will serve in this new ministry. Daryl’s last day with the diocese is July 17th. We will miss his joyful spirit, wisdom, and passion for justice. 

Mr. Don Crane, who joined the staff in January 2019 as Interim Chief Operating Officer and Special Counsel to the Bishop, quickly earned the respect and affection of all in the diocese. Don has worked tirelessly to equip congregational leaders, and to strengthen nearly every aspect of diocesan ministry. After 18 months in what we thought was a 6-month position, Don is attempting retirement once more. We’re happy for him and for his life partner and best friend Gail, and that he is still among us as an active member of St. Columba’s. Don’s last day is July 30.  

This month we also officially welcome the Rev. Jenifer Gamber, who joins the diocesan staff as Special Missioner for the School for Christian Faith and Leadership. In truth, Jenifer has been working as a clergy leader in the diocese since her ordination to the priesthood in June, 2019, and before that as an active lay leader with a particular passion for helping children, youth and adults grow in faith, and live their faith in ways that change the world. Most recently, Jenifer served as Associate Rector and Chaplain at St. Patrick’s Episcopal Church and Day School. 

Please join us in thanking Don and Daryl for their ministries among us, and in officially welcoming Jenifer to the diocesan staff. 


Farewell messages from Daryl and Don:

By faith Abraham, when called to go to a place he would later receive as his inheritance, obeyed and went, even though he did not know where he was going.  By faith he made his home in the promised land like a stranger in a foreign country; he lived in tents, as did Isaac and Jacob, who were heirs with him of the same promise. For he was looking forward to the city with foundations, whose architect and builder is God. 
Hebrews 11

It is with mixed emotions that I announce my departure from the Diocesan staff, to pursue an exciting opportunity to help reduce the increasing polarization in our country. I have loved my ministry with you to make God’s preferred vision of justice and love a reality. 

My decision to leave is a response to what I believe is a clear call from the Lord to start a new chapter in my life. So in this way, I join the ranks of the ancestors who listened and believed God, and went to another space trusting that God–who started the good work–will complete it. Please continue to hold me in your prayers as I will continue to pray for you. 

A luta continua!
Daryl Lobban


In January 2019, I was honored to be asked by the Bishop to serve as the interim Chief Operating Officer of the Diocese. Eighteen months and an epoch of events later, it is a fit time to conclude my ‘six-month’ term of office. The past year and a half have been exciting and challenging, but above all a privilege to work with such a profoundly committed, congenial, and talented group of clergy and lay leaders. Please accept my gratitude for welcoming me to the Diocese–with special thanks to the diocesan staff, and to the governance body leadership–without whose support I could not have accomplished any of the modest achievements of my tenure. I take leave with a gift of greater insight into the depth and vitality of the Episcopal Church, and its significance in our Society.  

For a long time, it seemed to me that life was about to begin – real life. But there was always some obstacle in the way, something to be gotten through first, some unfinished business, time to still be served, a debt to be paid. Then life would begin. At last it dawned on me that these obstacles were my life. Happiness is a journey, not a destination.
– Father Alfred D’Souza

I look forward to new challenges, if not obstacles. I am now able to devote my attention to my family and to personal goals long postponed, with guidance from the Holy Spirit for my wife and me on the next stage of this journey.  

Peace,
Donald Crane

Transiciones en el Personal Diocesano

Julio es un tiempo de transición entre el personal diocesano.

El Reverendo Daryl Lobban, quien vino a nosotros por primera vez como Misionero de Comunicaciones en 2018 y este año comenzó a servir como Misionero para la Defensa y la Justicia, ha aceptado el cargo de Director Nacional de Asociaciones Estratégicas en el Movimiento One America, una organización dedicada a construir resiliencia social en medio de la polarización y la división social. Su misión es “reunir a las personas en las divisiones políticas, raciales y religiosas para trabajar juntas y abordar los problemas en las comunidades de todo el país”. Aunque estamos tristes de ver a Daryl irse, estamos emocionados por él y por aquellos a quienes él servirá en este nuevo ministerio. El último día de Daryl con la diócesis es el 17 de julio. Extrañaremos su espíritu alegre, sabiduría y pasión por la justicia.

El Sr. Don Crane, que se unió al personal diocesano en enero de 2019 como Director de Operaciones Interino y Consejero Especial de la Obispa, rápidamente se ganó el respeto y el afecto de todos en la diócesis. Don ha trabajado incansablemente para equipar a los líderes de las congregaciones y para fortalecer casi todos los aspectos del ministerio diocesano. Después de 18 meses en lo que pensábamos que era un puesto de 6 meses, Don está intentando retirarse una vez más. Estamos felices por él y por su compañera de vida y mejor amiga Gail. Ellos continuarán entre nosotros como miembros activos de la iglesia San Columba. El último día de trabajo de Don será el 30 de julio.

Este mes también damos la bienvenida oficialmente a la Reverenda Jenifer Gamber, quien se une al personal diocesano como Misionera Especial de la Escuela de Fe Cristiana y Liderazgo. En verdad, Jenifer ha estado trabajando como líder del clero en la diócesis desde su ordenación al sacerdocio en junio de 2019, y antes de eso como líder laico activa con una pasión particular por ayudar a niños, jóvenes y adultos a crecer en la fe, y vivir su fe de maneras que cambian el mundo. Más recientemente, Jenifer fue rectora asociada y capellana en la Iglesia Episcopal y la Escuela de San Patricio.

Por favor únanse a nosotros para agradecer a Don y Daryl por sus ministerios entre nosotros, y para dar la bienvenida oficial a Jenifer al personal diocesano.

 

Mensajes de despedida de Daryl y Don:

Por fe, Abraham, cuando Dios lo llamó, obedeció y salió para ir al lugar que él le iba a dar como herencia. Salió de su tierra sin saber a dónde iba, y por la fe que tenía vivió como extranjero en la tierra que Dios le había prometido. Vivió en tiendas de campaña, lo mismo que Isaac y Jacob, que también recibieron esa promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad que tiene bases firmes, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Hebreos 11

Es con emociones mixtas que anuncio mi partida del personal diocesano para buscar una oportunidad emocionante para ayudar a reducir la creciente polarización en nuestro país. He amado mi ministerio con ustedes para hacer realidad la visión preferida de Dios de la justicia y el amor.

Mi decisión de irme es una respuesta a lo que creo que es un claro llamado del Señor para comenzar un nuevo capítulo en mi vida. Así que de esta manera, me uno a las filas de los antepasados que escucharon y creyeron en Dios, y fueron a otro espacio confiando en que Dios, quien inició la buena obra, la completará. Por favor, continúen orando por mí mientras yo continúo orando por ustedes. 

A luta continua! 

Daryl Lobban

 

En enero de 2019, tuve el honor de recibir la invitación de la Obispa para servir como Director de Operaciones interino de la Diócesis. Dieciocho meses y una época de cambios más tarde, es un momento adecuado para concluir mi mandato de seis meses. El último año y medio han sido emocionantes y desafiantes, pero sobre todo un privilegio trabajar con un grupo tan profundamente comprometido, agradable y talentoso de clérigos y líderes laicos. Por favor, acepten mi gratitud por darme la bienvenida en la Diócesis -con especial agradecimiento al personal diocesano y al liderazgo del cuerpo de gobierno- sin cuyo apoyo no podría haber logrado ninguno de los modestos logros de mi mandato. Me voy con un don de mayor comprensión de la profundidad y vitalidad de la Iglesia Episcopal y de su significado en nuestra sociedad.

Durante mucho tiempo, me pareció que la vida estaba a punto de comenzar – la vida real. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que se debía conseguir primero, algún asunto inacabado, tiempo para ser servido, una deuda que se debía pagar. Entonces la vida comenzaría. Al fin me dí cuenta que estos obstáculos eran mi vida. La felicidad es un viaje, no un destino. – Padre Alfred D’Souza

Espero con interés nuevos desafíos, sin importar los obstáculos. Ahora puedo dedicar mi atención a mi familia y a objetivos personales pospuestos durante mucho tiempo, con la guía del Espíritu Santo para mi esposa y para mí en la siguiente etapa de este viaje. 

Paz, 

Donald Crane