Taking Sabbath

Taking Sabbath

Jesus said to them, “Come away with me. Let us go alone to a quiet place and rest for a while.”
Mark 6:31

Dear Friends, Clergy and Lay Congregational Leaders in the Diocese of Washington,

Blessings to you in these early February days.

As promised in my address to the Diocesan Convention on January 29, I write to encourage all congregations in the diocese to consider granting every employee an extra week of paid sabbath leave, not counted against vacation or personal days.

This request comes as a pastoral response to the deep fatigue many of our congregational leaders and staff are experiencing as we enter the third year of the Covid pandemic. This is not mandatory, but it is a strong recommendation on my part. The request first came to me from our regional deans, those in our diocese who work closely with our clergy. Others in our diocese and across the wider church have expressed the same concern, and it is one that I share.

I recognize the diversity of life experience and circumstance among our leaders and staff, as well as differing capacity among our congregations to give those in their employ a time of rest. Thus I leave it to you to determine if and how best to make this offering.

Clergy leaders, I ask that you tend to your staffs’ needs first. Vestry members and wardens, I ask that you schedule a meeting with your clergy to ask how best they might find time of rest. And we all do well to monitor congregational expectations for our volunteer leaders, given the sustained increased demands and pressure of their lives.

I’ve asked all the on diocesan staff to look at their calendars and propose to their supervisors when they might take their sabbath rest. We will stagger their time away so not to unduly disrupt our ability to serve you. I plan to take a few extra days surrounding the President’s Day weekend.

As I said in my address, I wish that I could extend this offering beyond the church, so that all in our weary world might have time and space to rest. What I can do is encourage us all to be kind to one another, and to those with whom we interact as we go about our lives.

I also know we aren’t always granted rest when we need it. In those times, it helps me to remember that, right after the passage I quoted above from Mark’s gospel, crowds descended upon Jesus and the disciples. In their fatigue, they labored on for an entire day of ministry that culminated with a meal for multitudes from what little they had–a few loaves of bread and some fish. Yet in the economy of grace, what they offered was more than sufficient. May it be so with us when rest seems elusive.

That said, even Jesus rested after that long day, and so must we, or rest will be forced upon us in other ways. So please take good care of one another, and if at all possible, give one another the gifts of rest.

Faithfully,

Bp. Mariann

Tomar Descanso

Tomar Descanso

Jesús les dijo: “Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo.”
Marcos 6:31

Estimados amigos, clero y líderes congregacionales laicos en la Diócesis de Washington,

Bendiciones para ustedes en estos primeros días de febrero.

Como prometí en mi discurso a la Convención Diocesana el 29 de enero, escribo para animar a todas las congregaciones en la diócesis a considerar conceder a cada empleado una semana extra de vacaciones pagadas de sabático, no contadas contra vacaciones o días personales.

Esta petición viene como una respuesta pastoral a la profunda fatiga que muchos de nuestros líderes y personal congregacionales están experimentando al entrar en el tercer año de la pandemia de Covid. Esto no es obligatorio, pero es una recomendación firme de mi parte. La solicitud vino primero a mí de nuestros deanes regionales, aquellos en nuestra diócesis que trabajan estrechamente con nuestro clero. Otros en nuestra diócesis y en toda la iglesia en general han expresado la misma preocupación, y es una que comparto.

Reconozco la diversidad de experiencias y circunstancias de la vida entre nuestros líderes y personal, así como la diferente capacidad entre nuestras congregaciones para dar a aquellos en su empleo un tiempo de descanso. Por lo tanto, les dejo que determinen si y cómo hacer mejor esta ofrenda.

Líderes del clero, les pido que primero atiendan las necesidades de su personal. Miembros de la junta parroquial y guardianes, les pido que programen una reunión con su clero para preguntarles lo mejor que pueden hacer para encontrar tiempo de descanso. Y todos hacemos bien en monitorear las expectativas congregacionales para nuestros líderes voluntarios, dadas las crecientes demandas sostenidas y la presión de sus vidas.

He pedido a todo el personal diocesano que mire sus calendarios y proponga a sus supervisores cuando puedan tomar su descanso. Escalonaremos su tiempo para no interrumpir indebidamente nuestra capacidad de servirles. Tengo previsto pasar unos días más en torno al fin de semana del Día del Presidente.

Como dije en mi discurso, deseo que pueda extender esta ofrenda más allá de la iglesia, para que todo nuestro mundo cansado pueda tener tiempo y espacio para descansar. Lo que puedo hacer es animarnos a todos a ser amables unos con otros, y con aquellos con quienes interactuamos, a medida que avanzamos en nuestras vidas.

También sé que no siempre se nos concede descanso cuando lo necesitamos. En esos momentos me ayuda a recordar que, justo después del pasaje que he citado arriba del evangelio de Marcos, las multitudes descendieron a donde estaban Jesús y los discípulos. En su fatiga, trabajaron todo un día de ministerio que culminó con una comida para multitudes de lo poco que tenían, unos pocos panes y algunos peces. Sin embargo, en la economía de la gracia, lo que ofrecían era más que suficiente. Que sea así con nosotros cuando el descanso parece difícil.

Dicho esto, aún Jesús descansó después de ese largo día, y también nosotros, o seres forzados a descansar de otras maneras. Así que, por favor, cuídense unos a otros, y si es posible, dense los unos a los otros el regalo del descanso.

Fielmente,

Obispa Mariann