En el Umbral de un Nuevo Año

by | Jan 8, 2026

Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, al glorioso Padre, que les conceda el don espiritual de la sabiduría y se manifieste a ustedes, para que puedan conocerlo verdaderamente. Pido que Dios les ilumine la mente, para que sepan cuál es la esperanza a la que han sido llamados, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da al pueblo santo.
Efesios 1:17-18

Al comenzar el año 2026, me pregunto qué momentos de comienzo nos esperan y, tomando las hermosas palabras de la carta de Pablo a los Efesios, cuál es la esperanza particular a la que tú y yo somos llamados ahora. Ser llamados a la esperanza es una invitación que no depende únicamente de nuestro propio poder, sino que nos orienta hacia la fuente de toda esperanza que está en Cristo. En el calendario cristiano, hemos entrado en la temporada de la Epifanía, un tiempo de revelación que nos invita a depositar nuestra confianza en Cristo mientras reflexionamos sobre lo que está por venir.

Las acciones de nuestro gobierno federal en los primeros días de enero dejan claro que 2026 será una continuación —e incluso una aceleración— de las políticas y prioridades de 2025. Cualesquiera que sean nuestras opiniones sobre dichas políticas y prioridades, es evidente que su impacto buscado es disruptivo y confrontacional. Hay vidas reales en riesgo y valores democráticos fundamentales en juego. La esperanza a la que somos llamados en un tiempo como este no es fácil de discernir, y sin embargo, la presencia y el testimonio de quienes seguimos a Cristo merecen nuestra reflexión y oración.

Si asistes a una iglesia episcopal este domingo 11 de enero, escucharás la historia del bautismo de Jesús en el río Jordán, uno de los pocos acontecimientos de la vida de Jesús que está registrado en los cuatro evangelios. Fue claramente un momento de umbral para Jesús, e inmediatamente fue seguido por un tiempo de prueba y oración en el desierto. A partir de allí, Jesús emergió listo para comenzar su ministerio público. Me impresiona la intención con la que Jesús se acercó a Juan para ser bautizado, el poder de su experiencia espiritual al salir del agua, y el tiempo que se tomó después en silencio y oración antes de comenzar su obra. Es un recordatorio para mí de tomar tiempo para orar y reflexionar, aun cuando mi vida parece exigir acción casi constante.

Este domingo es a menudo una ocasión para bautismos en nuestras congregaciones. Si así es donde tú adoras, escucharás una de las oraciones más hermosas de nuestro Libro de Oración Común, ofrecida por quienes han comprometido recientemente sus vidas a Cristo o han sido presentados para el bautismo por sus padres:

Sostenlos, Señor, con tu Espíritu Santo.
Dales un corazón inquisitivo y perspicaz,
la valentía de comprometerse y perseverar;
y el don de gozar y maravillarse ante todas tus obras.

Al encontrarnos en el umbral de un nuevo año, no podemos saber con certeza qué se nos pedirá, cuáles serán los desafíos, las oportunidades y las bendiciones que nos esperan. Con mayor razón, acerquémonos más a Cristo y oremos por sabiduría, discernimiento, valentía y los dones del gozo y maravilla.

Estas son mis oraciones por ustedes y por todos nosotros.